Trujillo, enero de 2026 — La capital de La Libertad atraviesa uno de los periodos más críticos de su historia reciente en materia de seguridad ciudadana. Aunque las autoridades policiales reportan reducciones en algunos indicadores delictivos durante 2025, la percepción de inseguridad permanece elevada y la violencia vinculada al crimen organizado continúa condicionando la vida cotidiana de miles de trujillanos.

Entre operativos policiales, cifras contradictorias y un clima de tensión persistente, ciudadanos, comerciantes y autoridades buscan respuestas a una crisis que parece enquistada.
Estado de emergencia: una medida que se prolonga
Ante el incremento sostenido de homicidios, extorsiones y robos violentos, el Gobierno peruano declaró en 2025 estado de emergencia en Trujillo y Virú por 60 días, medida que ha sido prorrogada y sigue vigente en 2026. Esta disposición suspende temporalmente algunos derechos constitucionales y permite el patrullaje militar en apoyo a la Policía Nacional.
Según datos oficiales de la Policía Nacional del Perú (PNP), la provincia de Trujillo concentró en 2024 más de 30,000 denuncias por delitos diversos, incluyendo homicidios, robos agravados y lesiones. Los distritos más afectados son La Esperanza, El Porvenir y Florencia de Mora, zonas de alta densidad poblacional y limitada presencia estatal.
¿La violencia ha disminuido realmente?
Las autoridades policiales presentan cifras que sugieren avances. Según reportes de la Dirección Regional Policial de La Libertad publicados en mayo de 2025, durante el primer cuatrimestre del año se registraron las siguientes reducciones respecto al mismo periodo de 2024:
- Homicidios: disminución del 24%
- Robos: reducción entre 40% y 56% según categorías (robo agravado, robo simple, hurto)
- Detonaciones vinculadas a extorsión: descenso significativo sin cifra exacta divulgada
Estos números reflejarían el impacto de patrullajes intensivos, operativos conjuntos y mejoras en inteligencia policial. Sin embargo, comerciantes y vecinos consultados por medios locales sostienen que la sensación de inseguridad no ha disminuido proporcionalmente.
“Los números pueden bajar, pero cuando explotan una bomba en la cuadra o te llaman para exigirte dinero, las estadísticas no importan”, declaró a un medio local un comerciante del centro histórico que pidió mantener su identidad en reserva por temor a represalias.
Extorsión: el delito que no cede
A pesar de los descensos parciales en otros rubros criminales, la extorsión sigue siendo el delito más frecuente y temido en Trujillo y toda la región La Libertad.
Según datos del Ministerio Público citados por Infobae, en todo el Perú se registraron decenas de miles de denuncias por extorsión entre 2024 y 2025. Sin embargo, solo un porcentaje mínimo de casos llega a sentencia debido a la lentitud del sistema judicial y las dificultades probatorias.

La Cámara de Comercio y Producción de La Libertad (CCPLL) ha advertido reiteradamente que la amenaza de extorsión afecta la viabilidad de negocios medianos y pequeños. Gremios empresariales del sector turismo también reportaron en 2025 amenazas directas que han llevado al cierre de establecimientos o al traslado de operaciones hacia otras ciudades.
Explosivos: la escalada de violencia organizada
Uno de los fenómenos más alarmantes ha sido el uso sistemático de explosivos por parte de bandas criminales. Según la PNP, solo en los primeros cinco meses de 2025 se registraron más de 75 detonaciones en La Libertad vinculadas a extorsión y ajustes de cuentas entre organizaciones delictivas.

Estos ataques han ocurrido en viviendas, locales comerciales, instituciones públicas e incluso espacios públicos concurridos. El uso de granadas y artefactos explosivos refleja un nivel de violencia que trasciende el delito común y evidencia la presencia de estructuras criminales con acceso a armamento y logística sofisticados.
“Ya no hablamos solo de robos o asaltos. Hablamos de grupos organizados que operan con métodos paramilitares”, señaló en declaraciones públicas el presidente de la CCPLL en octubre de 2025.
Zonas críticas y percepción ciudadana
Los distritos de La Esperanza, El Porvenir y Florencia de Mora continúan encabezando los registros de violencia urbana. Estas áreas, caracterizadas por alta densidad demográfica, informalidad económica y déficit de servicios públicos, concentran la mayor incidencia de homicidios y extorsiones.
A pesar de las cifras oficiales de reducción delictiva, encuestas locales muestran que más del 70% de los trujillanos considera que la inseguridad ha aumentado o se mantiene igual que en años anteriores. Esta brecha entre estadísticas policiales y percepción ciudadana revela la complejidad del problema.
Impacto económico y social: más allá de los números
La crisis de seguridad ha generado consecuencias tangibles en la economía local. Empresarios consultados por medios regionales reportan:
- Cierre de negocios: establecimientos comerciales que operaban hace cinco años han cerrado por presión extorsiva
- Migración empresarial: empresas medianas han trasladado operaciones a Lima, Chiclayo o Piura
- Caída del turismo: aunque Trujillo posee atractivos arqueológicos de relevancia nacional (Chan Chan, Huacas del Sol y la Luna), la percepción de inseguridad ha reducido la afluencia turística
Este último punto es especialmente crítico. La Libertad podría posicionarse como destino cultural y gastronómico, pero la violencia actúa como freno estructural para ese desarrollo.
Desafíos pendientes: más allá de la estrategia policial
Si bien los operativos policiales han generado resultados puntuales, expertos en seguridad ciudadana coinciden en que la solución al problema requiere un enfoque multidimensional:
- Reforma judicial: acelerar procesos penales para que las denuncias por extorsión y sicariato lleguen efectivamente a sentencia
- Política social: invertir en prevención del delito mediante programas de empleo juvenil, educación y acceso a servicios básicos en distritos vulnerables
- Inteligencia financiera: desarticular las estructuras económicas que sustentan al crimen organizado
- Participación comunitaria: fortalecer vínculos entre policía y comunidad para mejorar confianza y colaboración ciudadana
La estrategia actual, centrada predominantemente en el control territorial mediante patrullajes, puede contener temporalmente la violencia, pero no ataca las causas estructurales del fenómeno criminal.
Una ciudad en vilo
Trujillo se encuentra en una encrucijada. Las estadísticas policiales ofrecen señales esperanzadoras, pero insuficientes para transformar la realidad cotidiana de miles de ciudadanos que conviven con la amenaza constante de extorsión, violencia y atentados explosivos.
El reto no es solo reducir cifras, sino reconstruir la confianza, garantizar justicia efectiva y generar condiciones para que los trujillanos puedan vivir, trabajar y desarrollarse sin temor. Mientras esa transformación no llegue, la “Capital de la Marinera” seguirá bailando al ritmo impuesto por el crimen organizado.
Referencias consultadas
Fuentes primarias:
- Policía Nacional del Perú – Dirección Regional de La Libertad (reportes enero-mayo 2025)
- Ministerio Público del Perú – Fiscalía de La Libertad (estadísticas de denuncias 2024-2025)
- Cámara de Comercio y Producción de La Libertad (CCPLL) – comunicados 2025
Medios y análisis:
- Infobae Perú: “Extorsiones y atentados en Trujillo: explosiones y aumento delictivo” (2025-2026)
- Agencia ANDINA: “Reducción parcial de homicidios y delitos en Trujillo” (2025)
- Declaraciones de gremios empresariales y turísticos de La Libertad (2025)
Contexto oficial:
- Decreto Supremo de estado de emergencia en Trujillo y Virú (2025, prorrogado en 2026)











