Jueves Santo será el 2 de abril y Viernes Santo el 3 de abril. En el Perú, estas fechas no solo tienen un peso religioso y cultural: también activan viajes, consumo, empleo temporal y movimiento económico en distintas regiones del país.
Cada año, la llegada de Semana Santa produce en el Perú una pausa particular: bajan los ritmos habituales de trabajo, aumentan los desplazamientos por carretera y aire, se llenan destinos tradicionales y emergentes, y miles de familias reorganizan sus días alrededor de una celebración que mezcla fe, costumbre y descanso. En 2026, el calendario oficial del Estado peruano fija como feriados nacionales de Semana Santa el jueves 2 de abril y el viernes 3 de abril. Dentro del calendario litúrgico, además, el Domingo de Ramos caerá el 29 de marzo y el Domingo de Resurrección el 5 de abril, cerrando así la semana central de la conmemoración cristiana.

Conviene hacer una precisión que suele perderse entre planes de viaje y publicaciones en redes sociales: en el Perú, no toda la Semana Santa es feriado. Los únicos días reconocidos como feriados nacionales dentro de esa celebración son Jueves Santo y Viernes Santo. Así lo establece el Decreto Legislativo N.° 713, la norma que consolida la legislación sobre descansos remunerados de los trabajadores sujetos al régimen laboral de la actividad privada, donde ambos días aparecen expresamente en la lista oficial de feriados movibles. La misma norma señala, además, que los feriados se celebran en su fecha respectiva.
Ese detalle legal, que puede parecer menor, tiene consecuencias concretas en la vida cotidiana. Para una parte importante de trabajadores y estudiantes, estos dos feriados, al caer jueves y viernes, se convierten de hecho en un fin de semana largo de cuatro días, una ventana perfecta para viajar, descansar o participar en actividades religiosas. En un país donde los feriados suelen organizar la economía del turismo interno, Semana Santa funciona como una suerte de termómetro nacional: mide el ánimo del consumo, la movilidad de las familias y la capacidad de las regiones para captar visitantes. Esa lectura no es solo cultural; también es económica.

La referencia oficial más reciente del Estado muestra con claridad esa magnitud. Para la Semana Santa de 2025, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo proyectó la movilización de cerca de 1,8 millones de visitantes a nivel nacional y un impacto económico estimado de US$ 212 millones. El mismo estudio indicó un gasto promedio de S/ 434 por viaje y una permanencia esperada de entre 3 y 4 noches por turista. Aunque todavía no hay una proyección oficial equivalente publicada para Semana Santa 2026, esos datos permiten anticipar que el próximo feriado volverá a ser una temporada clave para el turismo interno peruano.
No se trata solo de Cusco o Lima. Entre los destinos más concurridos en la medición oficial de 2025 apareció también La Libertad, con 8,9 % de preferencia, por detrás de Lima, Ica y Cusco. El estudio del Mincetur identificó como principales motivos de viaje el buen clima, la gastronomía, la cercanía geográfica y la diversidad de atractivos turísticos. Esa combinación explica por qué, en fechas como Semana Santa, tantas familias buscan desde ciudades históricas hasta playas, pueblos tradicionales, destinos religiosos o casas de campo para reconectar con un ritmo menos urbano.
En ese punto, Semana Santa revela una de sus dimensiones más interesantes: en el Perú, la celebración ya no es únicamente un asunto religioso ni exclusivamente vacacional. Es ambas cosas al mismo tiempo. PROMPERÚ recordó en 2025 que los viajes con propósito religioso o espiritual movilizan entre 300 y 330 millones de personas al año en el mundo, alrededor de 20 % del flujo turístico global, lo que convierte al turismo religioso en uno de los segmentos más dinámicos del sector. En el caso peruano, la entidad señaló que los feriados religiosos tienen un efecto dinamizador sobre la economía nacional al atraer visitantes nacionales e internacionales.

Pocas ciudades representan mejor esa mezcla de fe, identidad y economía que Ayacucho. El Ministerio de Cultura declaró a la Semana Santa de Ayacucho como Patrimonio Cultural de la Nación en 2022, al considerarla el evento de fe e identidad cultural más importante del calendario festivo regional. Según la cartera, se trata de una celebración de once días, vinculada al calendario católico y realizada de manera ininterrumpida desde hace más de 150 años. PROMPERÚ añadió luego que, solo en 2023, la Semana Santa ayacuchana generó más de S/ 35 millones, una cifra que deja ver hasta qué punto una tradición puede convertirse también en motor regional.
Ayacucho, sin embargo, no solo importa por sus cifras. Importa por lo que simboliza. Allí, la Semana Santa conserva una narrativa donde conviven lo litúrgico, lo popular y lo histórico. El Ministerio de Cultura describe procesiones desde el Domingo de Ramos, la tradicional visita a los siete templos en Jueves Santo, y el despliegue monumental del Domingo de Pascua de Resurrección, cuando una inmensa anda procesional sale antes del amanecer como culminación de la festividad. Es un recordatorio de que, en el Perú, estas fechas no solo se consumen como descanso: también se viven como memoria colectiva.
Para los trabajadores, Semana Santa también tiene una dimensión práctica que no debe pasar desapercibida. La legislación peruana establece que el trabajador tiene derecho a percibir su remuneración ordinaria por el día feriado no laborable y que, si trabaja sin descanso sustitutorio, corresponde el pago por la labor efectuada con una sobretasa del 100%. SUNAFIL recordó en 2025 que, durante Jueves y Viernes Santo, tanto trabajadoresdel sector público comoprivado tienen derecho al descanso y a su remuneración habitual; y explicó que, de laborarse sin compensación posterior, se genera el pago adicional correspondiente.
La institución incluso ofreció un ejemplo sencillo: si una persona gana S/ 60 diarios y trabaja un feriado de Semana Santa sin descanso compensatorio, recibirá S/ 120 adicionales por ese día: S/ 60 por la labor realizada y S/ 60 por la sobretasa del 100 %. En otras palabras, el feriado no es solo una fecha simbólica o turística; también es un derecho laboral claramente regulado.
Como suele ocurrir en las temporadas de alta demanda, el desafío no termina en el calendario. También aparece la pregunta por la seguridad y la formalidad del viaje. En la antesala de la Semana Santa 2025, el Mincetur recomendó a los viajeros informarse sobre el destino, llevar sus documentos en regla y contratar servicios formales de turismo. En paralelo, la SUTRAN lanzó su plan “Viaje Seguro” con el despliegue de más de 900 inspectores y supervisión en más de 300 puntos de control a nivel nacional, con énfasis en combatir el transporte informal y verificar que empresas, conductores y vehículos cumplan las condiciones exigidas.
La lección de fondo es clara: Semana Santa en el Perú ya no puede leerse solo como una tradición heredada ni solamente como una oportunidad comercial. Es un momento en que se cruzan la espiritualidad, la cultura, la economía regional, los derechos laborales y la necesidad de movilidad segura. Los feriados del 2 y 3 de abril de 2026 volverán a producir ese cruce de sentidos. Para algunos serán días de recogimiento. Para otros, una escapada breve. Para miles de negocios, especialmente en alojamiento, transporte, gastronomía y recreación, serán una temporada decisiva. Y para el país, otra prueba de que ciertas fechas todavía tienen la capacidad de detener la rutina y, al mismo tiempo, poner en movimiento a millones.
Referencias y Fuentes Bibliográficas
Semana Santa · Turismo · Normativa laboral · Seguridad vial · Perú
Calendario oficial de feriados nacionales, incluyendo Jueves Santo y Viernes Santo.
📌 Feriados nacionales oficialesBase legal que consolida la legislación sobre feriados nacionales y descanso remunerado de trabajadores sujetos al régimen laboral de la actividad privada.
⚖️ Base legal feriados y descanso remuneradoFuente de los datos sobre visitantes, impacto económico, gasto promedio y permanencia durante la Semana Santa.
Fuente para los datos sobre turismo religioso, flujo turístico global e impacto económico de la Semana Santa de Ayacucho.
📌 Turismo religioso y Semana Santa de AyacuchoDocumento de apoyo sobre el potencial del turismo religioso en el Perú y el caso emblemático de la Semana Santa de Ayacucho.
📌 Marco del turismo religioso peruanoReferencia sobre el reconocimiento oficial de la Semana Santa de Ayacucho como Patrimonio Cultural de la Nación por parte del Estado peruano.
📌 Reconocimiento oficial patrimonio culturalComunicado sobre el pago por laborar en feriados y el ejemplo práctico de S/ 60 con sobretasa del 100 % aplicable a trabajadores del régimen privado.
Fuente sobre fiscalización del transporte, seguridad vial y operativos de control en puntos críticos durante la temporada alta de Semana Santa.
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