Informe Climático Nacional: Datos Oficiales y Recomendaciones
Lima, 19 de enero de 2026 — El Perú se encuentra en un periodo de alta vigilancia climática de cara al año 2026, debido a la posibilidad de que el Fenómeno El Niño Costero se presente, aunque con probabilidad e intensidad aún sujetas a evolución científica en los próximos meses.

*18 de marzo de 2017 – Centro Poblado La Quinta, Mocán, Distrito de Casa Grande, La Libertad, Perú.*
¿Qué dicen las autoridades científicas?
Según los reportes más recientes de la Comisión Multisectorial Encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) y el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (SENAMHI):
- El estado del sistema de alerta ante El Niño permanece como “No Activo” para el verano 2025-2026 (diciembre-marzo), lo cual indica que no se espera un evento intenso en ese periodo. Sin embargo, las condiciones actuales muestran una tendencia neutra, con posibilidad de transición a condiciones cálidas débiles a partir de abril de 2026. Esto podría configurar un evento El Niño Costero débil, extendiéndose hasta al menos agosto del 2026 si las anomalías oceánicas persistieran.
- Para el trimestre enero-marzo de 2026, las precipitaciones en la costa norte y en partes de la sierra norte podrían situarse dentro de rangos normales, aunque no se descartan lluvias de moderada intensidad y eventos puntuales especialmente en marzo.
- El Instituto del Mar del Perú (IMARPE) también confirma que las condiciones del mar y la atmósfera están siendo monitoreadas continuamente, y que cualquier cambio significativo será comunicado a través de informes oficiales.
¿Qué significa “evento débil”?
Un evento El Niño Costero débil se caracteriza por aumentos moderados de la temperatura superficial del mar a lo largo del litoral peruano. No corresponde necesariamente a la versión más intensa del fenómeno que puede provocar inundaciones severas, pero sí implica cambios relevantes en patrones de lluvia, pesca y agricultura si se materializa.
🌦️ Posibles efectos climáticos en el país
Si se desarrolla esta condición cálida, aunque sea débil, es posible observar:

- Aumento de lluvias locales o moderadas, especialmente en marzo y en la costa norte.
- Variaciones en caudales de ríos, con riesgo de crecidas súbitas en zonas vulnerables.
- Cambios en la distribución de especies marinas, que pueden afectar actividades pesqueras y economía costera.
Importante: estos escenarios no están asociados a extremos climáticos intensos de forma generalizada, pero sí requieren atención y preparación local y regional.
🛡️ Recomendaciones para la Población y Autoridades
Ante este escenario, aunque el fenómeno no esté activo en este momento, diversas instituciones nacionales recomiendan actividades preventivas para reducir riesgos:
🏡 Para la población
- Mantente informado sobre los pronósticos oficiales de ENFEN y SENAMHI.
- Prepara un plan familiar de emergencia, con rutas de evacuación y un kit con agua, alimentos no perecibles, medicinas y documentos importantes.
- Si vives en zonas propensas a inundaciones o deslizamientos, identifica puntos seguros en tu comunidad.
- No ignores alertas locales: aunque no haya fenómeno fuerte, eventos fuertes pueden ser puntuales.
Para autoridades regionales y locales
- Fortalecer la gestión de riesgos con el mantenimiento de defensas ribereñas, limpieza de drenajes y coordinación con CENEPRED.
- Reforzar la vigilancia hidrológica y meteorológica con reportes semanales.
- Promover campañas educativas sobre seguridad climática y preparación comunitaria.
- Coordinar con sectores de agricultura, pesca y salud para anticipar impactos específicos.
Tengamos presente lo siguiente.
Aunque no existe una alerta activa de El Niño Costero en este momento, los pronósticos climáticos más recientes señalan que podría surgir una condición cálida débil a partir de abril de 2026, con efectos más visibles en la costa norte del país.
Este escenario subraya la importancia de la vigilancia continua, preparación comunitaria y acciones preventivas, especialmente en sectores vulnerables a eventos climáticos.
Estar informado y actuar con anticipación puede marcar la diferencia para proteger vidas, infraestructura y actividades productivas en todo el país.
